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VIH: de sentencia de muerte a condición crónica controlable
Enviado por Horizon NJ Health on Julio 16, 2014
Tags: HIV
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Pius Chikezie, Médico, Master en Salud Pública, Miembro del Colegio Americano de Médicos, Director Médico en Horizon NJ Health


P. Recuerdo cuando el virus VIH y el SIDA (Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida) comenzaban a conocerse por primera vez a principios de los años 80. Aterraba escuchar las noticias sobre esta enfermedad que mataba personas con rapidez y para la cual los médicos no podían encontrar cura ni tratamiento. Cuando, en 1991, Earvin "Magic" Johnson anunció que era VIH positivo, todos temimos que uno de los atletas más famosos de este país también moriría de SIDA. Pero actualmente, 23 años después del anuncio, Magic Johnson continúa vivo, saludable y exitoso. Y ahora parece que la mayoría de las personas que tienen la enfermedad también pueden sobrevivir. ¿Cómo sucedió esto?

R. Como sociedad, o mejor dicho como planeta, hemos dado vuelta las cosas en lo que respecta al tratamiento del VIH y del SIDA. Francamente, es impresionante en comparación con la época de principios de los 80, cuando los pacientes nos contaban la misma variedad de síntomas aterradores. Les decían a los médicos que experimentaban síntomas similares a los de la gripe, fatiga y extrañas afecciones que dañaban la piel. Muchos pacientes fallecieron en semanas o meses. Era aterrador para la sociedad en general y también un momento de temor para la profesión médica. Los médicos de esa época se enfrentaban con un virus de origen incierto, cuyas propiedades eran difíciles de determinar.

Pero ahora, un cuarto de siglo después, al menos en este país y en gran parte del mundo, el SIDA ya no es una sentencia de muerte. Es una enfermedad crónica que puede controlarse al igual que la diabetes o las enfermedades cardíacas. Esto es testimonio de la tenacidad de médicos y pacientes, y de los avances de la ciencia que han resultado en este cambio de prognosis para el VIH.

Tras todos estos años, tenemos que explicar que es exactamente el VIH y el SIDA. VIH es el virus de inmunodeficiencia humana. Es un tipo de virus conocido como retrovirus, que mata o daña las células del sistema inmunitario humano. Esto le dificulta al cuerpo resistir las infecciones y ciertos tipos de cáncer que, en conjunto, se conocen como SIDA. Si no se trata, o si el tratamiento es inadecuado, el SIDA ciertamente ocasionará la muerte de quienes lo sufren.

Hoy en día, los síntomas iniciales de la infección con el VIH no han cambiado, pero su tratamiento sí. Más de tres décadas después de conocida la enfermedad, los médicos pueden diagnosticar un paciente y comenzar un régimen de fármacos antivirales capaces de aminorar inmediatamente los efectos del virus y desacelerar o retardar el deterioro físico.

El primer fármaco importante para el VIH/SIDA, la AZT, salió al mercado en 1987. Otro hito, aún más importante en el tratamiento del VIH, apareció en 1995, cuando una clase de fármacos denominados inhibidores de la proteasa demostraron ser un gran descubrimiento para el tratamiento de la enfermedad. En la actualidad, cuando una persona contrae el virus, recibe un examen físico integral y análisis que determinan de qué manera se debe tratar su virus. Si fuese necesario, el paciente también recibe asesoramiento de salud mental y otros tipos de apoyo relacionado con su estilo de vida para ayudarle a manejar una afección que tendrá que controlar de cerca por el resto de su vida. Con respecto a medicamentos, a una persona que contrae el virus generalmente se le receta un régimen conocido como Terapia antirretroviral altamente activa (HAART, por sus siglas en inglés). Esta terapia significa, entre otras cosas, la administración de un "cóctel" que usualmente combina tres fármacos antirretrovirales. Estos son medicamentos que tienen fuertes efectos sobre el cuerpo, pero combinados, funcionan en conjunto para retardar la expansión del virus y conservar la salud del paciente.

Resulta verdad, entonces, que en la mayoría de los casos hemos progresado tanto en el tratamiento que las personas que contraen el VIH no continúan a un estado avanzado de SIDA, pueden disfrutar una calidad de vida relativamente alta y tener una esperanza de vida virtualmente normal, a pesar de su infección crónica.

Sin embargo, aunque hemos mejorado muchísimo el tratamiento contra el VIH/SIDA en este cuarto de siglo, no hemos curado la enfermedad. Actualmente existen más de 40 millones de personas alrededor del mundo que viven con VIH (más de 35.000 en el estado de New Jersey según datos de 2011) y más de 35 millones han fallecido de SIDA desde el comienzo de la epidemia. Esta enfermedad ha sido especialmente problemática y devastadora en la región de África subsahariana, donde vive más del 70 por ciento de las personas infectadas del mundo. Es particularmente devastadora en países como Suazilandia (el 26,5% de la población está infectada según datos de 2012), Lesoto (23,1%), Botsuana (23%) y Sudáfrica (6.1 millones de personas o 17,9% de la población). Por eso, debemos continuar destinando recursos para encontrar una vacuna que, tras su aplicación, pueda garantizarle a todas las personas que nunca padecerán esta enfermedad.