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Cómo preparar a sus hijos deportistas para los deportes de otoño
Enviado por Horizon NJ Health on Septiembre 12, 2013
Tags: Fall, Sports, Athlete
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Dr. Howard Lu, Director médico superior de Horizon NJ Health

P. Tengo un hijo y una hija que practicarán deportes en la escuela secundaria este otoño. Realmente me gusta verlos jugar, pero me preocupa que ambos puedan sufrir lesiones. ¿Cómo puedo ayudarlos a prepararse para la temporada?
R. Los deportes juveniles son la causa de casi cuatro millones de visitas a la sala de emergencias cada año. Las lesiones pueden ser muy diversas, desde roturas del ligamento cruzado anterior y otras lesiones de rodilla en el caso de los jugadores de fútbol hasta conmociones cerebrales en el caso de los jugadores de fútbol americano, incluso niños menores de 12 años.

Dado que el fútbol americano que se practica en las escuelas secundarias es el deporte de otoño más popular de este país y debido a que muchas lesiones y muertes han estado relacionadas con las lesiones por impacto sufridas durante los partidos y los entrenamientos de finales de verano, debo comenzar nuestra discusión aquí. Dado a algunas muertes trágicas recientes de ex jugadores de la NFL, las cuales se han vinculado con conmociones cerebrales que estas personas sufrieron mientras jugaban, así como también otras pruebas de que las conmociones cerebrales pueden afectar a los deportistas que practican fútbol, fútbol americano y otros deportes en la escuela secundaria, la profesión médica ha dedicado mucha energía y muchos recursos para tratar de abordar este asunto. Ha habido muchas innovaciones en materia de seguridad para los cascos y protectores dentales de fútbol americano, los cuales pueden ayudar a reducir el efecto de la conmoción cerebral.

¿Cuáles son algunos de los signos de una conmoción cerebral sufrida en cualquier deporte? Si su hijo ha sufrido una conmoción cerebral, por lo general presentará alguno de los siguientes signos y síntomas:

  • Luce aturdido o atontado.
  • Se confunde en la actividad asignada o la posición.
  • Olvida una instrucción.
  • No se muestra seguro respecto del juego, del marcador ni de sus adversarios.
  • Se mueve con torpeza.
  • Responde las preguntas con lentitud.
  • Pierde el conocimiento (aunque sea momentáneamente).
  • Muestra cambios de ánimo, conducta o personalidad.

Por lo general, el entrenador de sus hijos ya ha visto estos síntomas y los apartará de la práctica o del juego. Sin embargo, su función como padre es asegurarse de que su hijo o hija no vuelva a practicar deportes antes de lo debido. Asegúrese de informarle al pediatra lo que le ha sucedido a su hijo o hija y que su entrenador esté al tanto de las conmociones cerebrales u otras lesiones previas en la cabeza. No permita que su hijo o hija regresen al campo de juego  hasta que su pediatra diga que pueden hacerlo. Si eso implica que se perderán una gran cantidad de partidos o tiempo de juego, que así sea. La salud de su hijo o hija es más importante que sus carreras como deportistas de escuela secundaria.

Otro problema que enfrentan los deportistas jóvenes y sobre el cual no hablamos lo suficiente en la profesión médica es el paro cardiaco súbito sufrido por jóvenes que están practicando o haciendo deportes. El paro cardiaco súbito simplemente significa que el corazón del joven se detiene en medio de la actividad, lo cual le causa la muerte al instante. Mientras que las conmociones cerebrales son acontecimientos alarmantes y peligrosos en la vida de un deportista joven, este tipo de muerte súbita puede destruir familias y desolar compañeros de equipo, compañeros de escuela y entrenadores.

Las estadísticas son aterradoras: Cada tres días, un deportista menor de 18 años muere a causa de un accidente cardiaco. Estas muertes súbitas también se pueden asociar con un golpe de calor, el agotamiento causado por el calor y otras condiciones relacionadas con el calor. La Academia Americana de Pediatría (American Academy of Pediatrics, AAP) ha elaborado una serie de pautas destinadas a los padres y entrenadores para reducir el riesgo de enfermedades relacionadas con el calor.

Las pautas indican lo siguiente:

  • Cambiar la actividad, según sea necesario, en los días calurosos. Puede ser necesario cancelar los juegos y las prácticas o reprogramarlos para horarios en las que no haga tanto calor.
  • Proporcionar períodos de descanso de por lo menos dos horas entre juegos o prácticas en climas cálidos o calurosos.
  • Limitar la participación de los niños que han sufrido una enfermedad recientemente o presentan otros factores de riesgo que podrían reducir la tolerancia al ejercicio y al calor.
  • Proporcionar capacitación de reducción de riesgos a los entrenadores y otros adultos. Por ejemplo, existen protectores pectorales (protección para el corazón) disponibles para los jugadores jóvenes de béisbol que reducen la incidencia de lesiones cardiacas causadas por impactos repentinos.
  • Asegurarse de que el personal capacitado esté disponible en el lugar para supervisar y tratar rápidamente las enfermedades causadas por el calor.
  • Educar a los niños acerca de cómo prepararse para enfrentar el calor a fin de mejorar la seguridad y reducir el riesgo de sufrir enfermedades causadas por el calor.
  • Permitir que los niños se adapten paulatinamente a la actividad física realizada en el calor.
  • Otorgar tiempo para beber líquidos y alentar el consumo de suficiente líquido antes, durante y después del ejercicio.
  • Desarrollar y contar con un plan de acción de emergencia.

Los padres de hijas activas también tienen que conocer los problemas que enfrentan específicamente las deportistas jóvenes. Las niñas que practican deportes de otoño, como hockey sobre césped, fútbol, lacrosse y baloncesto, tienen más probabilidades de sufrir lesiones de rodilla y de cadera en comparación con los deportistas masculinos. Un estudio demostró que los ejercicios de calentamiento antes de la práctica reducen las lesiones de rodilla, tobillo y otras lesiones de las extremidades inferiores en deportistas femeninas de escuelas secundarias. De acuerdo con el estudio, estas lesiones disminuyeron un 67 % entre las niñas que juegan al fútbol y baloncesto en las escuelas secundarias cuando los entrenadores comenzaron la práctica con una serie prescripta de ejercicios de calentamiento durante 20 minutos.

Para obtener más información sobre los deportes juveniles y la salud de los jóvenes, visite:

http://www.cdc.gov/concussion/HeadsUp/spanish/youth.html
http://www.healthychildren.org/English/Pages/default.aspx